domingo, 3 de marzo de 2024

Pasajros del Segundo Viaje de Colom

 PASAJEROS DEL SEGUNDO VIAJE DE CRISTOBAL COLÓN

Maria Montserrat Leon Guerrero, Insituto Interuniversitario de estudios de Iberoamerica y Portugal (UVA).


RESUMEN:

En el artículo analizamos la composición de la armada del segundo viaje de Cristóbal Colón, de los cerca de 1500 hombres y mujeres que acompañaron al genovés en 1493. Utilizando documentación original, en algunos casos recientemente descubiertos como la nómina de pagos conservada en el Archivo General de Simancas, veremos cómo se orga­niza la "corte colombina", la participación de la tripulación (hombres de mar), hombres de armas, artesanos, etc, es decir, el traslado de una pequeña representación de la sociedad castellana de finales del siglo XV en el primer viaje de asentamiento en el Nuevo Mundo.


Recorrido de las naves del primer viajes de Cristobal Colón.




ARTICULO

Con ocasión del V Centenario de la muerte de Cristóbal Colon, han apare­cido numerosas publicaciones, se han celebrado conferencias, congresos, exposicio­nes, etc. En muchos casos, se trata una y otra vez los mismos temas, sin embargo, siguen existiendo aspectos novedosos y poco conoci­dos en torno a la figura del Descubridor. Uno de ellos es la lista de pasajeros del segundo viaje, el de confirmación1, y de ella nos ocupa­remos a continuación.


Nada más conocerse la existencia de un Nuevo Mundo, fueron numerosos los españoles dis­puestos a viajar a las tierras recién descubier­tas, a pesar de las dificultades y miedos que suponía viajar a lugares totalmente desconoci­dos. La recién acabada Reconquista dotó a las tierras castellanas de hombres y mujeres valientes para los que los nuevos descubri­mientos suponía una prolongación de las riquezas, aventuras y posibilidades de nueva vida que invadió el espíritu del hombre caste­llano durante el largo proceso de Reconquista. Otro motivo para embarcarse en esta arriesga­da aventura fue el religioso.

Estos hombres y mujeres, pues desde el segundo viaje colombino ya se trasladan a las nuevas tierras familias completas, provenían principalmente de Andalucía, Extremadura, otras zonas de Castilla, Vascongadas, Canarias y Aragón. Muchos de ellos no habí­an visto nunca el mar, como es el caso de los castellanos procedentes de tierra adentro, generalmente gente del pueblo, donde apenas existía tradición y conocimientos marineros. Fueron tantos que la Corona intentó controlar el número como se evidenciará años después de manera oficial, y también en 1493, aunque extra oficialmente, al embarcar más de 200 personas sin sueldo.

PASAJEROS Y NAVES DE LA ARMADA


Esta segunda expedición compuesta por 17 naves partió del puerto de Cádiz el 25 de sep­tiembre de 1493. En esta ocasión acompaña­ron al genovés unos 1500 pasajeros. Algo más adelante veremos las divisiones que podemos realizar para examinar con más detalle este numeroso grupo de españoles que decidió embarcar hacia un Nuevo Mundo con la espe­ranza de hacer fortuna.

Comencemos analizando el número de naves que componen la armada del segundo viaje, así como su tipología. Lo primero que nos llama la atención es que, al contrario de lo que ocurre con las naves que constituyeron la flo­tilla del primer viaje, perfectamente conocidas y para las que contamos con una abundante bibliografía,2 para las embarcaciones que com­ponen este segundo viaje apenas tenemos datos de su capacidad y descripción. En reali­dad, las únicas noticias que conocemos nos vienen facilitadas de manera dispersa por las crónicas que relatan este segundo viaje colom­bino.

Así, Guillermo Coma, al escribir sobre el momento inmediatamente anterior a la parti­da de la segunda flota colombina, anota: Allí estaba aprestada la flota de navíos grandes: había muchas naves muy livianas (las llaman “barcas cantábricas”), cuyas cuadernas, para que el peso del hierro no embaraze su rapidez, están en su mayor parte ensambladas con cla­vazón de madera; asimismo muchas carabelas, pues estas naves, de menor calado, son capaces sin embargo de resistir una larga y dura navegación, y junto con ellas las que están preparadas para reconocer las islas de los indios (...), navegan hacia las Canarias con cinco naos grandes, además de las doce cara belas...3


Anglería en un primer momento, en cartas dirigidas al arzobispo de Granada y a los obis­pos de Braga y Bolonia, anota que la flota estaba compuesta por 18 navíos.4 Sin embar­go, al redactar sus Décadas escribe: “... dieci­siete naves para la segunda expedición. Tres grandes de transporte con sus compartimen­tos; doce de aquella clase de naves sin bode­gas que, según escribí, los españoles llaman carabelas; otras dos del mismo género, algo más grandes y capaces de compartimentos por la magnitud de los palos.”5

Miguel Cuneo, participante en la expedición nos cuenta que Colón parte “con XVII velas excelentes por todos los conceptos, a saber, XV velas cuadradas y dos latinas”.6 El cura de los Palacios también hace una pequeña rese­ña en sus escritos sobre la composición de la armada, escribiendo “iban cuatro naos y trece carabelas.”7


En cuanto a la capacidad de las naves, los documentos tan sólo mencionan el tonelaje aproximado de dos de ellas, una nao y una carabela. La nao se debe tratar de la Marigalante, la capitana de la armada. Los monarcas ordenan a Juanoto Berardi comprar “vna nao de giento e gincuenta o fasta dozientos toneles”.8 La carabela es la Niña, que ya participó en el primer viaje, regresando en ella el genovés junto a Vicente Yáñez Pinzón. En esta ocasión es Cuneo quien, refiriéndose a la Niña en su viaje a Cuba, nos dice que partie­ron “con tres carabelas: una de unas LX tone­ladas, las otras dos eran muy pequeñas”.9

El padre Las Casas nos confirma que la arma­da de Antonio de Torres, que regresará en febrero de 1494 a la Península, estaba com­puesta por doce naves, todas ellas carabelas, por lo que en la Española quedaron cinco, “dos naos grandes y tres carabelas”.10 Por tanto, la armada estaba constituida por 17 naves, dos de ellas naos y el resto carabelas, siendo dos de mayor tamaño que las otras trece. Colón eligió de nuevo una nao como capitana, la Marigalante, a pesar de que el grueso de la flota estaba constituida por cara­belas, naves más maniobrables y aptas para los descubrimientos. Por lo tanto, estas serían las naves del segundo viaje de Cristóbal Colón-


 

 


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